miércoles, 20 de agosto de 2008

Todo estaba arreglado

José Luis Jara

Como dicen en los rincones de la política: todo estaba arreglado.
El que perdiera no se iba a quedar en la calle. Y no se quedó en la calle, políticamente hablando.
Fue la asamblea municipal del PAN, el domingo 24 de febrero, día de la bandera, en que resultó electo Reneé Pavlovich Suguich para la presidencia municipal del PAN.
Le ganó con un escaso margen, de 684 a su favor, contra 572 que obtuvo Juan Manuel Armenta, el gallo del grupo de los panistas que estuvo al frente de las administraciones, cuando el PAN era gobierno en Hermosillo.
Perdió Juan Manuel Armenta y perdieron los burquistas, quienes traen en su bola a María Dolores del Río, como precandidata a gobernadora por el PAN. Por ello, el chipi chipi de los comentarios que se dejaron venir en cuanto se supo el ganador de esta contienda, fue que “viene fuerte el Memo” (Padrés Elías).
Hermosillo es una trinchera de los panistas. Tiene su relevancia porque de este municipio y sus distritos, el PAN trae una racha que se cortó en las elecciones pasadas.

Cuando sale la bolita mágica

Tienen una forma muy singular de protagonizar sus contiendas políticas, donde el carisma tiene que ir por delante.
El registro de los candidatos inició de acuerdo a lo planeado. En esto, los panistas son disciplinados, pues a esa hora ya estaban listas y en orden alfabético las mesas en el estacionamiento del Expo Forum. Toda una extensa área donde los delegados a la asamblea la utilizaron como terreno de campaña, como un cuadrilátero popular, donde la gente se reúne, dialoga, se forman grupitos. Un lugar para una espléndida pasarela para el gusto de los candidatos y electores, con música de tecnobanda de por medio y a todo volumen.
A eso de las 10 con 17 minutos de ese domingo, llegó Reneé Luna Suguich con su esposa. Todo mundo lo identifica con Guillermo Padrés. Pero de ese grupo, él es quien está al frente en Hermosillo y enfrenta directamente al grupo político que se formó y consolidó con las presidencias municipales que ganó el PAN en este municipio.
-¿Algún pronóstico?-se le preguntó.
-Va a ganar el Partido Acción Nacional.
-¿A favor o en contra?
-Aquí vamos a salir unidos.

La pelea en una cancha de baila

Luego, la atención de los panistas se empezó a conquistar en la otra esquina del cuadrilátero, por donde llegaba Juan Manuel Armenta a la contienda. Pero, ah raza, una de sus simpatizantes lo sacó a bailar. Abrazado, dando brincos y quiebres, cruzó la cancha como un bailador de la tecnobanda Costa Kalifornia.
El grupo le subió el volumen y le dieron más fuerte a la tambora y al platillo. Y el de la voz cantando “Como me duele/ cómo me duele/ como me duele/ como me duele que te saquen a bailar”.
Y antes de que se apagara una veladora con un fuerte soplido, Reneé Luna se metió al ruedo, al pasito del “como me duele, que te saquen a bailar, sí, que te saquen a bailar…”
Matracas y porras fueron los argumentos de esta contienda política, y el cuadrilátero se anticipó como una cancha de baile.
Algunos delegados empezaron azuzar a los bailadores: ¡Quiébrala! ¡Quiébrala! Y cada uno trató de darle una quebradita a su pareja, pero al intentarlo, lo hicieron, pero les faltó cadencia para dar ese brusco movimiento en que queda a horcajadas la bailadora.
Y Edmundo Briceño le entró al baile sin que lo invitaran. Algo quiere y la gente habla de que quiere Hermosillo o algo que se le parezca a una diputación.
El segundo round se lo aventaron con “El caballo bailador”. Y Luego, dando señas de algún acuerdo en lo oscurito, se abrazaron y posaron para la foto. La unidad del partido fue la orden, pues la unidad del partido hay que aparentar.

Les exijo unidad

Ya cerca de las 12 del día, todo estaba listo para iniciar la asamblea. Se anunció la llegada del dirigente nacional, quien llegó de una reunión que sostuvo a puerta cerrada con los precandidatos del PAN a gobernador.
Con Germán Martínez llegaron el dirigente estatal del PAN, Enrique Reyna, el coordinador parlamentario del PAN, Héctor Larios, Manuel Espino Barrientos y en una unidad aparte, pero en la comitiva, los cinco fantásticos que quieren contender por la gubernatura por este partido: María Dolores del Río, Guillermo Padrés Elías, Florencio Díaz, David Figueroa y Javier Gándara.
Venían de celebrar una reunión privada. Una encerrona donde el dirigente nacional del PAN llegó a exigirles unidad.
Antes de entrar, se le preguntó al dirigente nacional del PAN
-¿Qué resultados hay de la reunión?
-Nos comprometimos todos a generar la unidad en Sonora.
Recordó que para el 26 de abril están convocados todos a la asamblea nacional donde definirán las reglas para elegir a sus candidatos.
En esa encerrona también estuvieron Enrique Reyna, dirigente estatal, Héctor Larios y Manuel Espino Barrientos.
Después de esas declaraciones a la prensa, avanzaron rumbo a la asamblea y los precandidatos fueron tras ellos, sin despegarse mucho de sus compañeros contrincantes.
La asamblea municipal inició como también inició la contienda por la candidatura a gobernador. A los cinco fantásticos los colocaron en la primera fila y juntitos, una al otro, para que no se escapara alguno de ellos para realizar un operativo proselitista en la asamblea.
Unidad fue la orden y se ordenaron, por el momento, después de que cada uno de ellos había abierto sus cartas de frente a este proceso. Florencio Díaz ya había anunciado públicamente su solicitud de renuncia a la diputación del Congreso del Estado y a la coordinación del grupo parlamentario. Así lo hizo en franco reto o provocación a sus opositores que ostentan un cargo público.
María Dolores del Río, ex alcaldesa de Hermosillo y actual directora del INEA, inició de hecho su campaña por la candidatura los fines de semana. Guillermo Padrés también empezó su labor desde que ganó la senaduría de la república por Sonora en 2006.
En un tramo de su recorrido hacía la asamblea, Dolores del Río respondió a la pregunta: ¿Qué pasó en la reunión con Germán Martínez?
Ella, muy suspicaz respondió: “Estuvimos todos, Florencio, Memo, Gándara, David, Espino y –subrayándolo- María Dolores del Río”.
Héctor Larios también participó en el evento. Identificado con Espino, ahora ocupa la coordinación parlamentaria del PAN en la Cámara de Diputados. Pero ese cargo lo tendrá hasta el 2009, si es que no renuncia antes.
-¿Héctor, ya te está latiendo el corazón por el 2009?
-Espero que sí.
-¿Y ustedes cuando ponen sus cartas sobre la mesa?
-En un semestre más.
Pero en 2009 no sólo se va a disputar la gubernatura, donde el PAN ya tiene cinco aspirantes. También habrá elecciones de presidentes municipales, diputados federales, locales, regidores, en fin, volverán los tiempos en que los automovilistas tendrán alto riesgo de atropellar un candidato.

La sombra de Espino

Manuel Espino Barrientos, ex dirigente nacional del PAN, llegó embozado a la asamblea. No quiso hablar de nada, aunque su cara mostrara síntomas de interés de salir en la foto. Y no quiso hablar, quizás porque el nuevo jefe nacional del PAN, Germán Martínez había declarado a la prensa que Manuel Espino viene a dar un mensaje de unidad. Ya más, Manuel de Jesús abrió la boca, salvo para salir al paso para evadir cualquier declaración a la prensa.
El ex dirigente nacional del PAN, dirigente de los demócratas cristianos, Manuel Espino fue la sombra de la asamblea. No habló, esquivó las declaraciones y se mantuvo en bajo perfil durante la asamblea. Pero enfrente de ella se encontraban los hombres y mujeres que cobijó, en los que pesa la relación de Espino.
Sabiendo de ese peso específico y porque es el ex presidente nacional del PAN, Germán Martínez se refirió a él al hablar con la prensa. Dijo que Manuel Espino tiene el mensaje de la unidad. Dicho esto, Espino ya no dijo nada.
Sin embargo, el dirigente nacional se dirigió a Manuel Espino al inicio de su discurso en la asamblea. Dijo: “apreciable ex presidente nacional del PAN, Manuel Espino…” y la sombra trepó por la asamblea en la medida que el aplauso se generalizó ante esta cortesía.
A las 12:59 se declara quórum legal porque se logró un registro de mil 251 delegados. Con ello, las porras cambiaron de escenario, del baile ahora estaban en la asamblea, a la espera de ir a los discursos y las urnas.

La unidad panista

A la hora de los discursos, el dirigente nacional del PAN, Germán Martínez no batalló para dejar clara la postura del Comité Ejecutivo Nacional. Después de las derrotas en las pasadas elecciones en diferentes entidades del país, donde únicamente pueden presumir la gubernatura de Baja California, ahora la estrategia es presionar por la unidad.
Y esa fue la exigencia ante el desafío que representa las elecciones de 2009, entre ellas la contienda en Sonora, donde se elegirá gobernador y el partido ya tiene cinco precandidatos en plena campaña.
A los panistas les dijo: “Vamos a dar la pelea. Vamos por el triunfo en los siete distritos electorales federales, vamos a dar la batalla en los 72 municipios. Vamos panistas, vamos por Hermosillo, la capital, vamos a vengar, en buena lid, a Ramón Corral, a Enrique Salgado, a Moisés Canale, vamos por el gobierno de Sonora en 2009”.
Y como si el 2009 únicamente fueran a decidir los del PAN, dijo: “No van a decidir los de siempre, no van a decidir los de siembre quién va a ser el gobernador o gobernadora. Desde la dirigencia nacional del PAN le decimos a Bours y Beltrones, que el nuevo gobernador de Sonora lo va a decidir el PAN”.
Enseguida mostró la estrategia e informó de la misión de su viaje: “Hoy en la mañana hicimos el compromiso de ganar, de trabajar unidos. Estuvimos con Javier Gándara, Memo Padrés, Chito Díaz, David Figueroa, María Dolores del Río”.
Les dijo también que el presidente nacional del PAN, ni Felipe Calderón no tienen candidatos a gobernador. Eso lo decide Sonora.
Pero luego les puso la espada a todos: “Pero lo que sí puede y tiene que hacer la dirección nacional es cuidar la elección. El presidente del PAN les pide unidad. Les reclamo unidad. Exijo unidad de todos los panistas.

La unidad forzada

Ya dentro de la asamblea, las cosas estaban definidas. A cada uno de los candidatos a la dirigencia municipal se le dio oportunidad de dar un mensaje de cinco minutos en la asamblea.
Juan Manuel Armenta fue el primero y leyó su discurso como si fuera un alumno nervioso de preparatoria. El aplausómetro apenas levantó presión y ahí se evidenció su futura derrota.
Reneé Luna Suguich también llevó su discurso por escrito. Lo leyó como el alumno que batalla para darle frescura al discurso. Pero el aplausómetro funcionó y el resultado ya era de esperarse.
Pasaron horas para que votaran los delegados. Y pasaron otras horas en el conteo de los votos. Total de votos mil 271. De esos, mil 256 se reconocieron como válidos. Reneé Luna logró 684 sufragios y Juan Manuel Armenta, 572.
Cuando el presidente de la asamblea dio a conocer el resultado de la elección, con Reneé Luna como triunfador, la señora Rosa Isela Flores lanzó un grito de celebración: “Ya recuperamos el partido”.
Para garantizar la unidad que exigió el dirigente nacional, los miembros de las cúpulas panistas de Hermosillo, encontraron la fórmula para salir adelante. Acordaron dar 11 carteras al equipo del candidato ganador y 9 a los perdedores. Nadie o casi nadie se quedaron en la calle. La mayoría entró y la unidad empezó a caminar como si fuera en la cuerda floja.
Sobre este acuerdo no se informó a los delegados, porque cuando el ganador de la contienda, Reneé Luna dio a conocer la integración de la directiva municipal, desde abajo, donde se encontraban los delegados a la asamblea, surgieron voces que gritaban: “Reneé, no se vale lo que estás haciendo, mira a la gente que estas metiendo”.
Era la voz de Rosa Isela, cuyo rostro había cambiado rápidamente del júbilo del triunfo a la lamentación de una supuesta traición.
Le gritó una vez más: “Son pura gente de allá, cuando los que nos chingamos fuimos nosotros”.
Doña Julia, una señora panista de muchos años, empezó a lamentar “¿Cuál unidad? ¿Dónde está la unidad? ¡No hay unidad! ¡Es mentira!”
Y cuando Reneé Luna mencionó el nombre de Marita Acosta, desde abajo se escuchó la voz fuerte de una señora: “esa mujer es priista”.
Marita Acosta es hermana del dirigente municipal del PRI, Manuel Ignacio Maloro Acosta, pero en su defensa confirmó a Dossier Político que sí es hermana del dirigente priista pero que ante ello “Dios no nos da oportunidad de escoger a los hermanos y familiares”.
Ella, dice, tiene once años en el PAN, ha sido regidora y ocupado diferentes responsabilidades en este instituto político. En cosas de política y amistades yo elijo mis decisiones, pero en el caso de familiares, Dios no nos da oportunidad de escogerlos, señaló.

La comandanta Lolita

Como siempre, doña Lolita acude a los eventos del PAN. Conforme pasa el tiempo, ella ha agudizado su sentido del humor. Muchas veces con ironía, pero siempre con mucha convicción.
Tiene 54 años militando en el Partido Acción Nacional y su lucha siempre la ha dado con su fallecido esposo, don Jesús Larios.
Ellos forman parte de los iniciadores de este partido. Siempre mostraron su activismo y fueron los que lograron una proeza en los tiempos en que la dictadura del PRI era insoportable: fueron los primeros en ganar la presidencia municipal de un estado del norte de la república. Fueron los pioneros en hacer gobierno de oposición en Sonora.
Por eso, cuando llega a los eventos del PRI, los actuales dirigentes la saludan con respeto. Ella los mira con esos ojos chicos pero suspicaces, sabe que son nuevos en la política y que andan en los grupos que se han formado al interior del partido.
-Usted sí que es una comandanta- se le dice a doña Lolita.
-Mju. Házmela buena porque Pancho Burquez me la quiere dar de coronela.
Doña Lolita estuvo en la mesa que dirigió la asamblea, a un lado del dirigente nacional del PAN, Germán Martínez.
Fue punto de referencia en el discurso del presidente nacional del PAN. También recordó a don Jesús Larios, a Norberto Corella, como pilares fundamentales del panismo en el noroeste de México. A doña Lolita también le tocó lo suyo, pues Germán Martínez se refirió a ella y a todos los que nombró como los representantes de la memoria panista, las raíces de estos principios y que fueron los que construyeron el triunfo del primer candidato del PAN en ganar una elección en una capital de estado. Fue en 1967 en Sonora, cuando Jorge Valdez ganó la presidencia municipal.
Desde entonces, Hermosillo es equivalente a orgullo y tradición nacional del PAN
En los largos años de militancia, doña Lolita no se ha doblegado ante las propuestas indecorosas de quienes querían obtener favores políticos.
Uno de los que se acostumbra en el PAN es el pago de las cuotas. El que no paga no tiene derecho a ser delegado. Y como en este partido hay mucha gente del sector popular que se queda rezagada en el pago de su cuota, pues no falta el candidato que ofrezca su dinero para que cubrir el adeudo a cambio del voto.
Eso nunca lo permitió doña Lolita. Le mandaron cheques en blanco para que ella pusiera la cantidad. Esos cheques los devolvió siempre y prefirió reservar los nombres pero sí señalar el problema.
Tanto Juan Manuel Armenta como Reneé Luna Suguich la visitaron con fines políticos, en la contienda por la dirigencia municipal del PAN. Pero desde el principio de la entrevista ella se portó de tal forma, que los candidatos se abstuvieron de pedir algún favor, mucho menos su voto.
Yo no quiero que el partido vuelva a la época de Jesús (Larios), pero que la gente respete. Si no pagabas la cuota no se permitía que otros la pagaran para comprar el voto. Si antes ganaba un candidato, todos nos uníamos de verdad, no era una unidad convenenciera.
La comandanta Lolita se retiró de la asamblea en cuanto depositó su voto. No se quedó al final, cuando se repartieron los cargos, porque dice quién sabe que hubiera hecho si la unidad que se dio no la hicieron como debe de ser: de verdad no convenenciera.

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