miércoles, 20 de agosto de 2008

Espino, un martillo contra los herejes del PAN

José Luis Jara

Manuel Espino Barrientos presentó su libro Señal de Alerta como un martillo contra los herejes de los principios del PAN.

Su objeto principal de señalamiento fue, como lo ha dicho en varias ocasiones, el senador y ex gobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones Rivera.

Pero en ese justo nivel de crítica, anunció un compromiso que hizo con el presidente del PAN, de señalar y hasta hacer la denuncia pública contra aquellos que se dicen panistas, pero se aprovechan de su poder en el gobierno para imponer candidaturas y dirigencias en el partido.

La sala de presentación del libro se llenó, los meseros tuvieron que poner más sillas y aún así, muchos quedaron de píe. Entre los presentes destacó el precandidato Florencio Díaz. En este nivel, se destacó la ausencia de los otros aspirantes a la candidatura del PAN: María Dolores del Río y el senador Guillermo Padrés.

Pero más allá de ello, llegaron priistas y ex priistas, perredistas y sobre todo muchos panistas, que se quedaron con las ganas de hacer algunas preguntas a los presentadores del libro: el priista Bulmaro Pacheco, el académico Alejandro Covarrubías y el diputado panista Carlos Amaya Rivera, quien recordó la anécdota de cuando los panistas conocieron a Manlio Fabio Beltrones Rivera, cuando fue secretario de gobierno de Rodolfo Félix Valdés: mandó encarcelar a un grupo de panistas de Agua Prieta, porque le ganaron la presidencia municipal al PRI, con Leonardo Yánez al frente.

Manuel Espino relató en su exposición la manera en que el “senador Don Manlio Fabio Beltrones Rivera” maniobró y engañó al presidente Felipe Calderón con la reforma energética que está en discusión en la actualidad.

Para el ex dirigente del PAN, en esa maniobra del ex gobernador sonorense se cocinó la derrota de la reforma energética.

Dijo: Hace algunos meses, tres quizás, poco más, atendiendo una recomendación que hizo el presidente de México al PAN, de atender de manera urgente y necesaria la reforma energética. El PAN decidió apoyar al presidente y dijo que iba acompañar a Felipe Calderón en esta iniciativa y se planteó que fueran los senadores del partido quienes impulsaran esta propuesta.

Entonces –siguió Espino- el senador Beltrones, astuto como es, le dijo al presidente que si quería una reforma energética que fuera él quien la propusiera al Senado. Le dijo que “usted propóngala utilizando sus facultades de poder enviar iniciativas de reformas. Nosotros estamos dispuestos a conocerla y apoyarla. Y el presidente promovió la reforma energética.

Luego, arqueando las cejas, el dirigente de la Organización Demócrata Cristiana de América dijo: “nos metimos en un proceso de once semanas de discusión, donde participaron especialistas, periodistas, con la promesa de que con el resultado de esas discusiones se dictaminaría la iniciativa del presidente. Esa fue la promesa de Beltrones. Pero lejos de eso, Beltrones sacó su iniciativa y mando al cesto de la basura la propuesta del presidente”.

En su momento –dijo- el partido pensó que la propuesta de Beltrones podría ser una trampa, porque si la iniciativa no prosperaba sería un golpe al presidente en vísperas de su segundo informe.

Pero en el PAN nadie le dijo al presidente, nadie le advirtió de ese riesgo y ahora nos arrepentimos, porque a final de cuentas, la iniciativa de Felipe Calderón se desvaneció.

Lamentó que el gobierno federal otorga enormes concesiones que le permiten a Beltrones gestionar recursos para alcaldes, como ha ocurrido para presidentes municipales. A Beltrones –abundó- se le han dado posiciones en diversas dependencias del gobierno federal.

Incluso, dijo, el senador sonorense está haciendo trabajo para tener posiciones en el Tribunal Federal electora y en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, porque sabe que esos funcionarios van a dictaminar los resultados electorales de las elecciones presidenciales de 2012.

Beltrones mordió el anzuelo

Las reacciones que ha tenido el libro, al decir de Espino, fueron de diversa manera: en el PAN las reacciones fueron muy primarias. En este sentido, señaló que en este partido “tenemos que aprender a discutir de frente”.

Pero la reacción que le iluminó el día fue cuando leyó en el periódico Excelsior, hace unas semanas, un cintillo en la primera plana que decía: “Espino, Cuervo de Calderón: Beltrones”.

Son las ocho columnas mas padres que he visto, éste seor ya mordió el anzuelo, concluyó.

La herejía en el PAN

El objetivo del libro, dijo Espino, es advertir de esa regresión que representa Manlio Fabio Beltrones. Pero también, el de señalar que en el PAN existen personajes que hacía unos meses eran los promotores de la corrupción, del sistema corporativista. Hemos cedido poder a esos personajes. Eso preocupa.

Pero lo que a Espino le preocupó mucho fue cuando algunos analistas políticos y periodistas empezaron a señalar los vicios del PAN. “Me preocupó más reconocer que eran ciertas las aseveraciones, como la que dijeron que el PAN se parece al PRI y que el PAN aprendió muy rápido lo que el PRI tardó más de 60 años en aprender”.

Eso lo vivió como presidente nacional del PAN. En Sonora se presentó un caso donde anularon la elección de la secretaria juvenil del PAN, de algunas candidaturas –no dijo el nombre pero la referencia fue a la candidatura a alcalde de Hermosillo por parte de Rodolfo Flores. “Se fueron al tribunal y nos ganaron, pero acreditamos la corrupción”, estableció.

Manuel Espino dijo que al secretario de gobernación, Camilo Mouriño le expuso que esperaba que respondiera en el cargo basado en las tesis del PAN, en el sentido de que el partido no es partido de estado, sino un instrumento ciudadano.

Dijo que no se ha quedado callado, que a Mouriño le habló del caso de los diez delegados federales de Sonora que aparecieron acompañando a un aspirante a la candidatura a gobernador del PAN. Mínimo, dijo, una llamada de atención les deben de dar.

Estos hechos, dijo, encierran el otro riesgo que se plantea en el libro Señal de Alerta. El riesgo de que en el PAN se instalen las prácticas del viejo régimen, que funcionarios quieran poner a candidatos y dirigentes en el partido

Manuel Espino dejó ir un último comentario en su exposición. Recordó que algunos panistas como Juan José Rodríguez Prats, su prologuista, le dijeron que no escribiera el libro porque sería terminar su carrera política.

Otros le dijeron que por qué no abandonaba el PAN.

Entonces Espino lanzó su advertencia o señal de alerta, como un martillo contra los herejes de Manuel Gómez Morín y los fundadores del PAN. Dijo: “Que se vayan a otro partido los que han venido a imponer prácticas que no son del PAN”.

Cual Tomás Torquemada del PAN sentenció: donde encuentre panistas trabajando al estilo del PRI, los voy a denunciar. Si es necesario haré el señalamiento público.

Dijo que en estos términos quedó con el presidente del PAN, de señalarle esos casos.

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